Textos Palabras en Movimiento '15
DANZA CONTEMPORÁNEA EN COMPETICIÓN , por Sarah Wünsch

Una línea definida de la danza contemporánea presentó el 29° Certamen Coreográfico de Madrid con 14 coreógrafos seleccionados que daban una idea de su universo de movimiento.

Entre el 2 hasta el 5 de diciembre, los creadores compitieron en el Conde Duque, ante el jurado y un público que se formaba en mayoría de expertos. El Certamen da una plataforma para los jóven coreógrafos que reciben no solamente apoyo económico sino también con red de contactos y programaciones.


En este sentido destacaba David Guerra que presentó la pieza Outline junto a Inés Narváez. Recibía varios premios y una Residencia lo que le va a facilitar mover su obra en el futuro. La pieza destaca por la búsqueda pura de dos cuerpos que cambian su eje a través del apoyo sobre el otro.

La pieza que ganaba el Primer Premio por valor de 5.000 euros se llama „Eran casi las dos" de Carmen Fumero y Miguel Ballabriga y persuade a través de la calidad de movimiento excelente de los intérpretes que juegan con elementos de Break Dance.

Una de las más jovenes intérpretes recibía el Premio del Jurado Joven: Aiala Echegaray. En su pieza „Play" actua la bailarina Anreina Insausti con Edoardo Rámirez como muñeca que se deja manipular.
La obra que más gustó al público es de Ricardo Millor y Miguel Ángel Fernández („La luz de mil fuegos proyecta sombras confusas") y se caracteriza por su humor y al mismo tiempo la profundidad en la investigación sobre la relación entre dos personas, probablemente padre y hijo.

En general, el predominio de duos era ostensible. Cuando uno piensa en temáticas para duos, muchas veces es el amor. Sin embargo, las obras presentadas no hacían uso de un amor tópico y conocido, sino más bien de la búsqueda de encontrarse. En esta línea está „A sweet hello" de Nicolas Ricchini y Nadine Gerspacher que interpretaba la pieza juntos con Arias Fernandez, al igual que „Anhelo" de Ugne Dievaityte y Koke Armero y „Salida de Emergencia" de Alba G. Herrera con Richard Mascherin. En „Drop" de Victoria P. Miranda con el intérprete Marko Fonseca no se tematiza tanto por la búsqueda de encuentro sino la competividad entre dos personas de manera juguosa con un lenguaje acrobático. Otro duo de Anastasia Brouzioti y Stavros Apostolatos con el título „Race to Grace" hace un estudio de movimiento que recuerda a la mecánica y la matemática y que se interpreta como pérdida de la humanidad. 

Habían solamente tres piezas grupales: „Charon" de Julia María Koch, „NU2" de Itsaso Álvarez Cano y „I noticed" de Samuel Déniz. En „NU2" destacaba el empleo de música en vivo mientras que en „I noticed" los intérpretes utililizaban la voz. Son ejemplos de coreografías que hacían uso de otros elementos que la danza pura.

En general, hay que admitir que la selección de las piezas seguía una línea bastante homogénea tanto con miras al repertorio de movimiento como la música y el vestuario. Una pieza que rompía con la uniformidad era „Downtango" de Lucía Marote, interpretada juntos con Irene Vázquez. Consistía en una investigación en los pasos del tango pero todo tumbado en el suelo con acentuación sobre las piernas. Además, utilizaban videoprojecciones.

Lo que se queda en mente de estos días insensas de danza contemporánea es la buena atmósfera entre artistas y el público lo que deja olvidar el marco de concurso. Todos los que participaban en el Certamen profitaban y se pueden sentir como ganadores.





 

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