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Textos Palabras en Movimiento '15
CASI TREINTA Y CALIENTE , por María Carrillo Fernández

Joven pero maduro, el Certamen Coreográfico de Madrid se encamina ya hacia la treintena. Su 29ª edición, celebrada en el Teatro Conde Duque del 2 al 5 de diciembre, merece una sincera enhorabuena. Alcanzar casi tres décadas apoyando la danza contemporánea en nuestro país tiene mérito, sin duda. Aunque en esta ocasión no es al hijo a quien queremos felicitar, sino a una de sus madres y directora del certamen desde el año 2001, Laura Kumin, por su inteligente programación. 

Concebido como un gran catalizador, el certamen ha sido mucho más que la muestra de catorce proyectos coreográficos. En torno a ella tuvieron lugar diversas actividades, como Explica Danza, simpática conferencia-performance de Toni Jodar sobre la danza moderna y contemporánea, o también una muestra de solos en estado de germen, bajo el título Me, Myself & I, entre los que promete Vallejo de Carmen Muñoz, zapateadora de palabras que traduce a danza, aclarando no su mensaje sino su gracia. 

Además, es justo calificar al certamen de crisol de muchas cosas, y no solo por el calor que hacía en la sala de teatro a tono con las elevadas temperaturas de este diciembre, sino por la variedad de estilos acogidos. Estos han ido desde el contact –danza de gran fluidez que parte del contacto físico– al tango horizontal, pasando por el contemporáneo fusionado con el break de forma sorpresivamente elegante, por mencionar solo los estilos que pueden nombrarse con facilidad. Aunque se diría que innombrados también ha habido. A lo mejor se avecina algún bautizo. La juventud y en ocasiones la novedad son marcas de este excitante certamen, por el que han pasado a lo largo de los años importantes figuras del actual panorama de la danza.

Pero esto es solo la mitad de lo acogido en este recipiente al rojo vivo, pues al otro lado de la escena hay que reconocer con alegría una incipiente diversidad de públicos: niñas y adultos, bailarines y sus maestras, críticos de danza y alumnos de un taller de crítica, programadores de artes escénicas, universitarios y alguna vecina, un valor a potenciar en la escena de la danza contemporánea en Madrid. Sin menoscabo de la profesionalidad que caracteriza al certamen, en este evento se percibió el calor de un ambiente familiar, lo que fomentó un saludable diálogo entre creadores y público.

La perspectiva de género, tema de rabiosa actualidad, es dominante entre las piezas más premiadas, tres dúos que abordan la relación entre los opuestos de muy diferente manera: Eran casi las dos de Carmen Fumero y Miguel Ballabriga, pieza ganadora del certamen, exhibe una tensa escena de pareja con ciertos trazos de maltrato; Aiala Echegaray en Play interpreta la toma de conciencia y empoderamiento de una mujer en origen marioneta de un hombre; y en las antípodas de ambas piezas, desde una serena pureza geométrica –no por ello fría– y una neutralidad emotiva en el gesto digna de un joven Mondrian, la obra Outline de David Guerra nos propone un juego de pesos y contrapesos diagonales entre una fina pero fuerte figura femenina que activa el movimiento de una esbelta y también fuerte figura masculina. Él, elemento pasivo, permanece de pie estático y solemne al comienzo de la obra, en espera de que entre su pareja y le abrace dando origen a la danza. Ella al final marcha dejándole igualmente de pie. Ambos momentos merecen más duración para la escucha del vacío estático preñado de movimiento al que apelan, el fondo continuo de la existencia diría un hindú que pasase por allí. Esta obra no apunta únicamente a la galaxia humana a la que las otras dos pertenecen.

 
Piet Mondrian, Composición No. 3 (árboles). 1913. Óleo, 95 × 80 cm. Foto del Gemeentemuseum, The Hague.



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