Madrid-Beijing – maneras de mirar, maneras de moverse

Entre las nuevas puertas que se han ha abierto para Paso a 2 este año está el inicio de un diálogo con China. Como ocurre a menudo, todo comenzó con un contacto personal.

Shihua He, que había trabajado con el Guandong Dance Festival, se puso en contacto con Paso a 2 para hacer prácticas con nosotros durante su año de estudio en la Universidad Autónoma de Madrid. Juntas diseñamos un proyecto para establecer posibles colaboraciones entre Paso a 2 y profesionales de la danza contemporánea en China.

Recibimos una invitación de Karen Cheung, directora de programación del Beijing Dance Festival para asistir al evento, uno de los más importantes del país, en julio. Después de un largo periplo en busca de apoyos para el viaje, decidimos lanzarnos. Yo me fui a Pekín el 18 de julio y Janet Novás viajó unos días más tarde.

El festival está dividido en dos apartados. La primera semana está dedicada al Dance Camp, que este año se celebraba en la sede de una escuela de artes escénicas en las afueras de Beijing (bueno, las afueras es un término muy relativo cuando se trata de una ciudad con más de 20 millones de habitantes). Durante seis días de intensa actividad unos 160 alumnos procedentes de China, Australia, Rusia, y Estados Unidos participaron en clases y talleres impartidos por una veintena de profesores internacionales. Entre ellos estaba la española Sonia Rodríguez (Premio Fundación AISGE para un intérprete sobresaliente en el Certamen Coreográfico de Madrid 2002). Entre los profesores, numerosos coreógrafos chinos que trabajan entre China y los Estados Unidos.

En unas infraestructuras exprimidas al máximo, con un calor húmedo impresionante, se desarrollaba una actividad rica dentro en un ambiente de entusiasmo y compañerismo, con unas ganas enormes de ampliar conocimientos.

El día que llegué a Beijing, después de una reunión con Sara Durand, responsable de cultura en la Embajada de España, hice una presentación sobre la danza contemporánea española para los alumnos, profesores y directores del Dance Camp y del Festival. Tenía 90 minutos para intentar comunicar, con el apoyo de extractos de vídeos, algo de la esencia de la danza contemporánea en España. Hablé de los factores que conforman sus múltiples identidades, de las preocupaciones de los coreógrafos y las bases de su comunicación con el público. Dejaba tiempo para la traducción al mandarín por parte de Willy Tsao, director artístico del festival y fuerza incansable a favor de la danza contemporánea en China. Fue todo un reto que fue recibido con interés y entusiasmo.

La semana siguiente el festival seguía en dos teatros céntricos de la ciudad, con tres programas diarios: el Youth Dance Marathon, con piezas cortas, por lo general, de coreógrafos emergentes, Springboard, programas dobles o triples de coreógrafos con más trayectoria, entre ellos numerosos profesores del dance camp. En este contexto Sonia Rodríguez presentó su solo, "Forbidden Colors” creado en colaboración con el fotógrafo Carlos Collado.

Por la noche dentro del programa Focus, se presentaron piezas de larga duración de compañías internacionales de formato más grande, entre ellas los de tres de las agrupaciones de danza contemporánea más establecidas en china, BeijingDance/LDTX, City Contemporary Dance Company, de Hong Kong, Guangdong Modern Dance Company. Esta última apostó por encargar la primera obra de gran formato de Dai Jian, ex – bailarín con la compañía antes de integrarse en la de Trisha Brown. La apuesta fue un riesgo elegante, con unas cualidades bien distintas a la estética al uso de los intérpretes.

Durante esta semana Janet Novás ofreció unas clases magistrales que sirvieron para dar una pequeña degustación de su manera de concebir la energía como detonante de contenidos. Fui moderadora de un encuentro con el público y los coreógrafos que presentaron sus obras el día 24 de julio: un alemán que abordó una obra de Shakespeare y el otro un coreógrafo con una compañía independiente en Guangxi que se inspiró en un trágico suceso urbano. Allí también fue patente las diferencias en las condiciones de trabajo, entre muchos otros factores.

También tuve la oportunidad de visitar The Living Dance Studio, un espacio de creación comprometida que mantiene una mirada crítica y un diálogo abierto con artistas, investigadores y la sociedad, dirigida por la coreógrafa Wen Hui y el cineasta documental Wu Wenguang. Es fácil imaginar muchos puntos en común para iniciar colaboraciones futuras.

Fue un largo viaje que te deja en un lugar mucho más lejos que la distancia geográfica entre las dos ciudades y plantea, nada más llegar, unas preguntas profundas sobre la mirada. En Beijing vimos muchos bailarines de gran nivel, con una técnica limpia, coreógrafos con un interés por la composición y la narrativa que llevan la marca de una formación académica muy estructurada. De hecho, parece que la gran mayoría de los coreógrafos son graduados de programas universitarios de danza. Vimos también unas tremendas ganas de comunicar y una mirada abierta y curiosa por parte de los alumnos.

Debajo de todo lo que, en la mirada de un extranjero, podría parecer caótico, subyace un control que se percibe incluso durante una visita corta. Es lo que no se dice sobre lo que no se puede decir (o hacer, por lo menos abiertamente), y condiciona muchas cosas. Plantea aún más preguntas sobre contenidos, la evitación de temas polémicos o la astucia de afrontarlos con sutileza, y la multiplicad de lecturas de una creación.

Por todas partes conocimos a bailarines, coreógrafos y directores inquietos y abiertos a nuevas posibilidades. Después de una semana de observar, conversar y escuchar, podría imaginar posibles diálogos creativos y formativos entre artistas de la danza contemporánea en ambos países. Fue muy interesante empezar a conocer las redes que funcionan en el oriente, que son bien diferentes a las europeas que nos son familiares.

Entre los diálogos iniciados y disfrutados figura la de Annarita Mazzilli y su compañía afincada en Londres (incluidos los españoles Nacho Garoz y Ester Escolano). Seguramente la comida más memorable de nuestra estancia fue la que compartimos con ellos y María Mazzilli, cuyo dominio de mandarín nos permitió por primera vez pedir los platos sin tener que señalar los de las otras mesas y esperar que nos llegara algo parecido.

Gracias a Willy, Karen, a todo el equipo del festival y a los voluntarios por compartir vuestro entusiasmo y acogernos tan bien.

¿Y ahora qué? Por parte de Paso a 2, esperamos la visita de Karen Cheung y un compañero para el 27º Certamen Coreográfico de Madrid en diciembre. Una colaboración con The Living Dance Studio se contempla para un futuro. Hay posibles puentes para tender también a través del Conservatorio Superior de Danza "María de Ávila” de Madrid.

Gracias a Andrea Snyder, de la organización American Dance Abroad, por pasar nuestro contacto a Shihua. Seguramente no imaginaba que su labor para crear oportunidades internacionales para compañías de danza estadounidenses tendría un eco semejante en España. Así funcionan las redes.


Laura Kumin
Directora Certamen Coreográfico de Madrid

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